Seventh-Day Adventist Church

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 ADRA, Agencia Adventista para el Desarrollo y Recursos Asistenciales

 

La participación filantrópica y humanitaria de los Adventistas del Séptimo Día forma parte integral de su historia. Desde sus comienzos, la Iglesia Adventista se ha preocupado por los menos afortunados. Cuando dio inicio a su sistema de misiones mundiales a fines del siglo pasado, demostró su preocupación estableciendo escuelas y programas de salud entre los necesitados. Para demostrar su preocupación desarrolló instituciones más grandes para ayudar al adelanto y la misión de la iglesia. En los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, el sentido de responsabilidad de la iglesia hacia los afectados por desastres dio como resultado la creación de la Obra Filantrópica de Asistencia Social Adventista que luego, en 1973 se le dio una dimensión mundial (OFASA). En las décadas de los 70 y los 80 la relación con los países del tercer mundo en pro de su desarrollo produjo una acción cada vez más compleja, aunque exitosa en las operaciones de desarrollo y asistencia.

La actual Agencia de Desarrollo y Recursos Asistenciales de la iglesia (ADRA) ha sido establecida para expresar el interés de la iglesia en estos asuntos y para cumplir los siguientes objetivos:

1. Despertar preocupación hacia los más pobres, los despojados, los enfermos, los desnutridos y las víctimas de desastres causados por el hombre o por las fuerzas de la naturaleza, lo que dará como resultado que la iglesia dedique sus propios fondos y recursos para beneficio de esta gente necesitada.

2. Profundizar el deseo de comprender las causas de la privación, el sufrimiento y la necesidad, para que la ayuda que preste la iglesia sea apropiada para la comunidad y esté de acuerdo con los puntos de vista de su misión.

3. Establecer reglamentos y procedimientos que eliminen las diferencias de raza, sexo, religión o política del criterio usado para prestar ayuda.

4. Desarrollar planes y reglamentos que suplan, no solamente las necesidades provocadas por emergencias, sino también que sirvan para establecer programas que proporcionen soluciones a largo plazo.

5. Procurar que las instituciones de la iglesia, no solo participen en base a su papel histórico en el desarrollo, la asistencia y la misión espiritual de la iglesia, sino que también contribuyan con nuevas iniciativas para la asistencia y el desarrollo de las comunidades.

6. Establecer asociación con los necesitados que procuran suplir sus necesidades por medios que ellos consideren apropiados y útiles, tanto a corto como a largo plazo, dentro de su respectivo ambiente cultural.

7. Procurar la cooperación de otras denominaciones, organizaciones filantrópicas, agencias gubernamentales y bancos de desarrollo que compartan el mismo interés de la iglesia y participe con ellos en los procesos de ayuda a los necesitados.

8. Favorecer la asociación con organizaciones que trabajan en pro de la restauración de la dignidad humana mediante el desarrollo y la asistencia, y tratar de mejorar la calidad de vida de acuerdo a como lo ve la comunidad beneficiaria; y trabajar junto con ellos en la dispensación de fondos de desarrollo y asistencia generados por la propia iglesia, así como participar en el respaldo financiero con otras organizaciones y con la comunidad beneficiaria.

9. Utilizar la base y el sistema internacional de comunicación de la iglesia en la distribución y supervisión de programas.

10. Usar los recursos asistenciales a su disposición para responder a necesidades inmediatas, y participar en esfuerzos a largo plazo para alcanzar blancos y objetivos acordados.

11. Comunicar los valores cristianos que la iglesia sustenta por su misma naturaleza sin usarlos como criterio para prestar las ayudas.

12. Establecer reglamentos y procedimientos para cerciorarse que ni los empleados voluntarios ni los empleados a sueldo facilitados por la iglesia sean una carga para las comunidades donde sirvan, y que sus habilidades contribuyan a la solución de las necesidades a ellos asignadas. (Históricamente, la iglesia ha considerado esencial el adiestramiento y la participación de personal local para suplir las necesidades y cumplir las expectativas).

13. Desarrollar un plan de comunicación e información dentro y fuera de la iglesia para hacer conocer sus programas y objetivos de desarrollo y asistencia.